sábado, 14 de noviembre de 2015

al desencadenar daré




(Texto escrito el 26/11/12, al año de parir,  en el cuaderno que me 
acompañó durante el embarazo, parto y  puerperio)

"pero la vida no se deja ni fijar ni inmovilizar en una posición dada..." (k. d)

Amadeo tenía fecha para nacer el 10 de noviembre. Los últimos días están escritos y descriptos en este cuaderno, hasta el día anterior al nacimiento.
El 14 de noviembre por la noche vino R (la partera) yo estaba por cocinar unas galletitas de zanahoria (que al final nunca hice) ella vino a dar cierre al hecho. No lo dijo directamente pero era evidente. hablamos de esperar un día más, mejor dicho que si para el día siguiente no nacía lo mejor era internarse y poner un goteo. La idea que subyacía implícita era de que sí había goteo y el parto venía tan demorado muy probable que terminase en cesárea.
Con R hablamos de cómo haríamos en el caso de internarme. ella en uno de los encuentros previos me había dicho que no quería pisar más "esos lugares". sin embargo esta vez me terminó diciendo que si yo necesitaba ella me acompañaba.
ya para entonces yo estaba tan entregada que me parecía que todo podia ser. aunque en el fondo sentía una profunda tristeza. hablamos un poco más y después ella se fué. me acuerdo que le preguntó a P  que pensaba y él dijo que por él esperaba que naciera sino que se muriera adentro... o algo así. pero él decía que iba a nacer.
Cuando ella se fué nos quedamos charlando con P Creo que hasta el bolso hice. Lloré mucho y me parece que P también.
A las 12 cuando empezó Dolina me acosté a escuchar y ahí empezó. Hay justo una filmación de ese momento, yo estoy en la cama y digo "me parece que ahí empezó"
Pasé toda la noche con contracciones cada 10 minutos, las tenemos anotadas. P las iba anotando por ahí él se dormía pero yo estuve toda la noche despierta. a las 6 de la mañana la llamamos a la partera. P le dijo que estaba con contracciones cada 10 minutos. Ahí vino ella y me escuchó la panza, en realidad escuchó el latido del bebé con un cono de madera que trajo. él bebé estaba bien, me hizo un tacto. me dijo que estaba dilatada pero que el bebé estaba allá arriba, que no sabía si nosotros habíamos mirado o mirábamos mucho las estrellas o qué, pero que A estaba allá arriba, que por lo poco intensa que venían siendo las contracciones estaba re dilatada, sorprendentemente. pero que el bebé tenía que encajar.
Las últimas veces que me había hecho ecografías A siempre estaba con el mentón hacia arriba, exactamente como mirando el agujero por el que iba a salir. Y J la ginecóloga, me decía que en cuantito él pegara su pera al pecho se encajaba y salía. así que seguía el bebé en esa posición, mirando  su salida. Y suponemos que así también estaba todavía cuando R lo tocó, allá arriba, sin encajar. lejos. Pero la dilatación iba bien.
R se fué. P la acompañó. dijo que en dos horas volvía y según como esté todo decidíamos qué hacer. cuando P entró buscó para que leamos un libro de unos amigos mexicanos que es el relato del papá durante los 9 meses de embarazo hasta el nacimiento que finalmente fue por cesárea y la última prosa habla de esa especie de tristeza y a la vez alegría de que por fin nazca, el tajo de la cesárea ahora es una sonrisa en la panza, o algo así.
Volvimos a llorar,  yo quería que A naciera y estuviera bien. ya no sentía miedo de nada. hicimos el bolso para ir a la clínica. sin embargo, seguía concentrada. Caminaba y caminaba y pegaba mi pera al pecho y le decía al bebé "pera al pecho, pera al pecho" hacía el movimiento y sentía que él también lo hacía.
las contracciones seguían. por ahí aumentaban pero mayormente eran cada 10 minutos.
después supe que cuando P acompañó a R al auto, ella le dijo que yo estaba haciendo todo bien pero que A estaba allá arriba así que seguro íbamos para la clínica a goteo, y que si el seguía sin encajar iba a cesárea.
A eso de las 2hs volvío. cuando me vió me dijo "pero ponete en actitud de parir" "no parece que estuvieras por parir" "te tengo que ver transformada"
primero me revisó. una sonrisa en su cara lo dijo todo. el niño estaba más cerca. La dilatación seguía bien pero ahora tenían que aumentar las contracciones. eran necesarias contracciones más seguidas y más fuertes para que el parto se desencadene. ahí fue que me dijo todo eso de que me quería ver transformada. me acuerdo que me dijo que me pusiera a correr muebles o tomar algún té para aumentar las contracciones. 
volvió a irse. dijo que volvía a las 2 horas.
claro que siempre antes nos decía que cualquier cosa la llamaramos.
P la acompañó otra vez. después supe, después  de que pasó todo, que ella ahí dejó sus cositas. este hecho le di a P mucha alegría. yo ni me enteré.
ya estaba en mi viaje.
Me acuerdo que empecé a caminar mucho por toda la casa, me iba hasta el fondo y volvía, esto ya lo venia haciendo en los días anteriores. pero "hoy era distinto" "hoy nace" decía P. todo  el tiempo, su certeza me acompañaba.
no me acuerdo si cominos. P creo que hizo una tarta. pero yo no comí nada, no tenía hambre. estaba en tarea.
Creo que como las 3 de la tarde empezaron las contracciones más intensas, me puse en el piso arriba de una manta y me acuerdo que daba vueltas sobre mi misma como un perro que se busca la cola. creo que vi a la tuna (perra)  y mermelada (gata) hacer esas vueltas cuando estaban pariendo a sus crías.
las contracciones eran fuertes pero no dolorosas y claramente eran cada vez más intensas. creo que tipo a las 17hs P empezó a prender la salamandra y estufa a querosene. en un hornito puso esencia de melisa a pedido mío.
yo seguía moviendome como un animal , un bicho de la naturaleza. eso me sentía, buscaba las cuatro patas, buscaba el piso.
a las 6 de la tarde más o menos vino devuelta R. ahí cuando entró y percibió, me vio  y dijo "ahora sí cambió algo"
creo que me revisó y escuchó al bebé.  todo iba bien. ahí me vine más para el comedor. ella se fue a otra habitación (supe después que se sentó en un sillón y se puso a pispear los libros de la biblioteca y leyó un rato a mafalda)
yo en el comedor seguía mi viaje. ya estaba toda desnuda, desencajada. es verdad esa sensación que  me habían dicho de que en cada contracción es como que te vas y después volvés. me acuerdo que estaba en el piso haciendo casi siempre movimientos circulares. creo que estuve sola un buen rato. P también salió de la visión. por ahí escuchaba que ellos hablaban.
R en un momento me reviso y me dijo que ahora si quería podía meterme en la ducha. Antes me había dicho que no (aunque yo quería) porque las contracciones seguían muy espaciadas y poco fuertes (según lo que ella decía que era necesario para que el parto se desencadene) y si me bañaba eso relaja y frena las contracciones y teníamos que provocar todo lo contrario. al menos hasta que hubiera dilatación total. recuerdo que R nunca  me dijo cuanto iba dilatando, es muy común en los relatos de partos que digan "tenía 4, tenía 8 de dilatación" etc. yo nunca supe.
cuando me reviso me dijo  "ahora sí". así que me metí en la ducha con una silla, no para sentarme sino para apoyarme hacia adelante, el agua me pegaba en la espalda. ahí tuve muchos viajes cósmicos. cerraba los ojos y veía cosas. lamentablemente ahora no las recuerdo. pero sí eran como visiones. también me acuerdo que eran extraños los sonidos que emitía. en el baño también me quedé sola un rato largo. sé que en un momento R me revisó a pedido mío.
quería saber sí ya podía hacer fuerza. me acuerdo que me preguntaba si sentía ganas como de hacer caca y yo le decía que no sabia, que tenía ganas de hacer fuerza. me dijo después de que me reviso que todavía no, que esperara..
en un momento me dieron ganas de salir de la ducha. P  puso unas frazadas en el comedor frente al sillón, al lado del baño y ahí me quedé.
Un rato se me cortaron las contracciones me acuerdo que les pregunté a ellos sí creían que iba a poder.
R. me dijo "ahora que te queda lo más fácil no vas a poder?" yo no sé bien que pensaba. creo que sentía que no era posible tal milagro.
Ahí me acuerdo que R le pidió a P que baje un poco las luces. apagaron todo y dejaron un velador.
las contracciones empezaron a aumentar. yo quería ponerme en 4 patas iba y venía en el suelo. el registro del único dolor fuerte que recuerdo es más o menos a esta altura que empecé a sentir que el sacro me estallaba en mil pedazos. P me puso una bolsa con agua caliente y eso me aliviaba.
Todo empezó a acelerarse
ahí vi o mejor dicho percibí, porque para esa altura mi visión era muy parcial, como de ensueño. pero percibí que trajeron las cosas de ella.
en un momento ella me pidió que mejor me quedase en cuclillas, el dolor del sacro era muy intenso y me desconcentraba. cambiamos varias veces de posición pero siempre en el lugar. P se quedó sentado en el sillón y yo me colgué de sus rodillas.
empecé a hacer fuerza. en un momento me bajó la presión. me desvanecí colgada de las rodillas de P en cuclillas. él me sacudió para arriba. yo dije "creo que me bajó la presión", "que presión ni que presión" me dijo P como diciendo ponete las pilas.
me acuerdo que se me dormían las piernas, no las sentía directamente.
abrieron la ventana para que corra el aire, entró la gata ciruela, la sacaron cagando. prendieron el caloventor en frío. para que me reponga.
R me dijo "te mareas porque estás respirando mal, te estás hiperventilando, respirá más tranquila"
yo ya estaba desencajada, me choreaba la transpiración, cada tanto hacía fuerza.
se rompió la bolsa. me acuerdo como salió todo el líquido, era una sensación tan nueva y extraña parecía que me cagaba y meaba encima.
en alguno de esos momentos R le pregunta a P si teníamos vaselina (nunca había estado contemplado entre los elementos necesarios para el parto la vaselina, en casa justo había por una circunstancia totalmente inhabitual)  yo escuché, a pesar de que estaba en otro lugar también estaba acá, eso es algo muy fuerte que me pasó durante el parto. Escuché que P no sabía si había. entonces  hice un esfuerzo enorme por volver y reunir las palabras correctas y exactas para que P llegara a la vaselina. la encontró.
ella se puso en los dedos y me pasó un poco por la vagina. yo creía realmente que no lo estaba pudiendo hacer y empecé a sentir que no podía más. en un momento me dice "tocate" yo toqué y no sentía nada, no entendía que estaba tocando, pensé que era la vulva y después P me dijo que era la cabeza del bebé.
yo ni me imagina que él bebe ya estaba ahí.
ella me decía cuando sientas una contracción puja. pero yo ya no sabía ni que sentía, ella me tocaba la panza para ver si estaba dura.
"con rabia fernanda" estás haciendo la fuerza en la garganta, hacela abajo "con rabia" yo escuchaba sus palabras como súplicas y cuando le miraba la cara también veía un gesto suplicante.
yo sentía que no podía más. no sentía los pies, ni las piernas, cuando pujaba apretaba los ojos y pegaba unos gritos guturales, bien guturales, no eran gritos eran como quejidos de animal.
me acuerdo que me dijo: en la próxima contracción poné todo, mucho más, hasta ahora no fue nada, pone toda la fuerza, todo lo que más puedas, todo....
o algo así. pero me acuerdo que fue clara en la idea de que tenía que ser una fuerza sobrehumana, de otro mundo. yo ya me sentía morir. realmente es una sensación de límite total y absoluta. claramente me acuerdo que vino la contracción, cerré los ojos e hice toda la fuerza que pude, me entregué toda, puse todo lo que tenía, como quien se arroja al vacío. me acuerdo que la cabeza se me puso en blanco total, gemí y silencio y un profundo vacío...
y de pronto, haciendome volver, escucho la voz de P que me dice "ahí está el garoto fer, mirá, ahí está el garoto" abro los ojos y veo un bebé que se acerca a mi pecho. todo mi cuerpo temblaba, convulsionado.
P, que estaba sosteniendome y haciendo la fuerza conmigo, me ayudo a recostarme mientras R me ponía a A en el pecho.
yo temblaba y trataba de que se agarrara al pezón. no lo podía creer, ahí estaba.
Agradecí y le di la Bienvenida.
me dolía todo. lo que sigue fueron movimientos de P y R que se pusieron a acomodar todo. primero creo que al rato lo agarraron al bebé y lo vistieron y le dieron la vitamina k y las gotitas en los ojos. y me lo volvieron a dar. no sé en que momento hice la expulsión de la placenta, sé q R me ayudó tirando un poco del cordón. supongo que ahí el bb estaba con su papá.
El corte del cordón tampoco lo recuerdo mucho, pero sé que lo corto P.
ahora me acordé que cuando A estaba por salir (aunque yo no lo sabía) R le pregunto si quería recibirlo él, y él le dijo que le parecía mejor quedarse ahí, sosteniendome.
ahí nos quedamos con A en el piso reconociendonos. a mi me dolía todo y no sentía nada conocido. era otra yo. otro mundo, otra realidad otro lenguaje.
después me ayudaron a ponerme de pie y fuimos a la cama.
ahí ella me reviso con mejor luz. no me había hecho nada, sólo un pequeño desgarrito interno que era lo que ardía pero que pronto pasaría. 
R le mandó un mensaje a J diciendole que todo había salido bien.
A nació a las 22.40hs de un martes 15 de noviembre de 2011 (al día siguiente supimos que pesaba 3,130 kg y que medía 51cm) 
El día había sido hermoso, cálido y soleado y la noche no se quedaba atrás. estrellada, azul y fresca. 
R se fue como a la 1 de la madrugada. ahí la llamamos a mi mamá y a mi hermano que al rato llegaron. me ayudaron, mi mamá a bañarme y P acomodó la cama que la había manchado cuando R me reviso.
después se fueron y quedamos los tres acostados. P se durmió enseguida. yo no pegué un ojo. todo era distinto. la maravilla de la vida, de la creación.
yo ya era otra. P también. y A llegaba lleno de luz. 
a las 7 de la mañana R estaba de vuelta. y en la tarde también vino. acompañandome de cerca. junto a las visitas de los y las amigas que se acercaron a bienvenir y abrazar.
los dias que siguieron fueron muy extraños y plenos.  vibrantes.
la vida, de verdad, había cambiado ahora sí que para siempre...

parir fue la experiencia más trascendente de mi vida y agradezco a la naturaleza por la posibilidad de haberlo transitado.
que está bien bueno creer, que se puede, que siempre hay salida.

....

Hoy van a hacer  3 años que escribí este relato y 4 de ese día en que Amadeo nació. Y sigo asombrada de la lucidez que la vida del niño trajo a la mía. 
experimentar el amor puro. y el puro caos de lo que nunca más va a detenerse. 

viernes, 30 de octubre de 2015

la zarza y el aguar



un mediodía los vi, la rama se enredó en el tronco, abrazándolo fuerte de un lado al otro. el entrelazado casi lo ahoga. dejando una profunda y oscura marca hendida en la corteza. 
metí las manos sin pedir permiso y los separé, primero con fuerza y rompiendo, y después a medida que avanzaba y veía lo profundo del vínculo sentí respeto y tomé paciencia para desenlazar cada una de las vueltas. uno de los dos seguirá vivo completa o parcialmente. junto al otro de seguro hubiese terminado seco o conformando un colchón natural y tupido de hojas y ramas livianas, sin una forma definida. tapando flores y plantas pequeñas. uno era el soporte del otro que tejía en los recovecos. a su vez ambos subsistían pese a la presencia de arriba de un árbol gigante y sempiterno que no daba a basto con tanto follaje. él también se descomponía sobre el dúo abochornado.
ahora están más bien separados. la enredadera es insistidora y no para de crecer y rebrotar en todas partes agarrándose de cualquier cosa para seguir viva, sus nobles hojas han acompañado a los mortales en su salud y con su sombra. el otro es un árbol fuerte y generoso que florece para que las abejas se acerquen a libarlo y se hace un lugar en cualquier parte porque sí no más, porque es el árbol maestro desde siempre y necesitamos que exista.

así, en una triste satisfacción, transcurrió el día. con pensamientos agitados por la mágica coexistencia susceptible y perturbable de la vida y los brazos marcados de ramas e insectos.

domingo, 29 de marzo de 2015

tanta vuelta



"...¿ Qué es lo que se rodea cuando se da tanta vuelta ?..."

Dar tantas vueltas en el lugar mismo donde se está parado,
y al tiempo descubrirse creador y absoluto responsable de ese instante, de ese momento en giro ;
 el ejercicio es siempre el mismo : estar parado, quieto, o en movimiento, pero de súbito detenerse y empezar a girar, dar vueltas sobre los pies de uno, los propios pies que conducen "a",  y ahora nos repiten en la multiplicidad de vértices, nos tornan imponiendo  velocidad ;  y entonces somos nosotros los que la imprimimos cada vez más desbaratadamente ;  y así, se vuelve un movimiento por todo centrífugo que expele, expulsa, rechaza  la quietud, y a su vez se desplaza gracias a ella ; y estamos girando mucho, muy  fuerte, y  el entorno, el contexto todo, el espacio que se habita se vuelve esquivo,  traslucido,  disgregado;  no se ve nada claro al otro lado, es un color que se arrastra continuo, expandiéndose, movimiento turbio del agua ;  el espacio, a diferencia del que está allí inmerso en vueltas, se puso obtuso, todo es obtuso fuera, y aquí dentro, como espejos multiplicados, nos hemos vuelto impenetrables.

Dar tanta vuelta sobre el otro, el otro que está ahí también parado y muy junto,
saber por la experiencia, por los días ya pasados, que eso podría dejar de ser muy pronto, que eso puede un día de pronto puff, esfumarse, saber que se sigue siendo siempre responsable de ese invento, creación, castigo ;
el modo de llevarlo a cabo  tensa más  y absorbe varias partículas de todo aquello que podamos ser ; casi nunca es progresivo ni temporal, a veces, los síntomas se manifiestan principalmente en el medio pecho, sobre la nariz, dentro del ombligo, o en la nuca recorriendo hasta llegar a las pestañas que aprietan los ojos  del agua;  el ejercicio sería algo más o menos semejante a levantar pantallas delante de miles de cabezas como aceitunas, como higos, higos pasados, ácidos  y llenos de espuma blanca ;
levantar pantallas  desde donde se yergue el tiempo en el que queremos hacernos ver, lograr que nos estén viendo, que nos recorran, sentir su mirada sobre nuestro propio cuerpo es el fin más inmediato, el más desesperado,  aquellos ojos suyos recorriendo los perfiles, el hueco,  la extremidad,  pelusas,  piel, pelos,
levantar pantallas desde  las cuales hablar siendo muchos, siendo todos los que conocemos que hablan y nos gustan, no  hablar nunca sólo desde uno, ser siempre muchos otros, que se los hace hablar, hablar, hablar, decir tantas cosas, sin entenderlas quizás, sin tenerlas todas dentro de las manos, dentro del vientre, palabras como globos (cuánta metáfora posible) palabras como trapos para sujetar, todos esos trapos que deshilachados y oscuros, sujetan las cosas que se abren, se caen, se quiebran, se ajan ; un trapo sujetando el tronco débil de una planta torcida, un trapo ayudando a trabar una puerta, un trapo enrollando un manojo de hojas, apretando enfurecido y rojo un brazo que ya se gangrena, trapos envolviendo cajitas o cajas  trapos al rededor de las cabezas cubriendo el polvo, el sol, el agua, toda la naturaleza, trapos que también cubren, visten, abrigan, trapos que tapan vedando ; palabras como trapos entonces ;
levantar pantallas  para desplegar, minuciosa, cada uno de los gestos, rozar al otro, suspirar cerca arrimándose,  permitiendo que sienta la medusa florecida de la piel ; desplegar los gestos y compartirlos, es entregárselos al otro, ponerse en juego, jugar ;
levantar pantallas  para mirar al rostro, extasiar los ojos, llenarse del agua que ellos contienen,  para proponer el abismo y dejar caeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeer
                                                                                                                                 se.

Dar  vueltas sobre las cosas, todas las que creemos necesarias para existir
las cosas todas, las que se tienen y por sobre todo las que no, las que están desparramadas por todos lados, tras los vidrios ajenos, las pantallas, cualquier forma de ventana, tras ellas los que más, tras ellos los que no somos .

Dar  vueltas sobre una idea, sobre su ejecución, su extinción. El ejercicio es  atractivo, consiste en llevar al máximo la capacidad de dispersión que se conoce, que se sabe posible, con lo que se tiene, con lo que hay. Entonces cada vez son necesarias más cosas, más actos que interrumpan, como pelar una naranja en forma continua y dejar  secando la cascara en algún clavito, como coser agujeros, como fumar  escrutando  el humo que se diversifica en la luz entrante desde la ventana, como cocinar sopa, como detenerse en los colores de las cosas que  se elevan los días sin sol, como bajar  escaleras cargando cosas  que se van cayendo en cada escalón y después hay que volver a buscarlas, como ponerse a bailar en el espacio que  se encuentra a la vista de nadie, como cantar la letra exacta intentado ocultar la voz dentro del ruido, como hacer guirnaldas de papel y plegarlas, como escribir palabras en los renglones,  por ejemplo,  "... aquella era una mujer lívida y espinal, una mujer sin piel, ni pelusas..."  palabras que no dicen más que lo mismo, más que invento agotado de ser solamente en lo renglones, en los escapes. Y hacer todo lo posiblemente existente para demorar un instante más el momento en que se debe plasmar la idea, hacerla letras sobre esta pantalla que ya está cansada de  soportar tanta vuelta.


Dar  vueltas sobre el tiempo, el que pasa lento, el que no pasa, el que ya se fue ;

Dar  vueltas sobre  construcciones, las del cielo, del destino, la de los hombres ;

Dar  vueltas sobre  los nombres, y sus circunstancias, sus continentes, sus arribos ;

Dar  vueltas sobre  todo que es nada,  y basta...
me mareé


escrito inconcluso
25  y otros días de mayo 2002


sábado, 14 de marzo de 2015

BORDE



hay algo en el orden del desorden
alguna ilegalidad
caótica
que hace
estallar
esta piedra
que hace
volverla blanda
hay algo en el devenir cotidiano
algo en el musgo del cuerpo herido
de la salvia
y la espuma
que hace ablandar la piedra hasta volverla  esponjosa
hay algo en el sin sentido
o el suceder cosmológico
algo en el origen de la tierra
algo en las múltiples existencias de los que me antepasaron,
me cohabitan y me vendrán 
que hace que todo tiemble ahí dentro
se desvanezca
que las cosas pierdan su peso
que quede inmóvil frente a la inmensidad
algo del desorden del orden
que me vuelve sensible entre las pestañas
entre los dedos
los pelos
y cada órgano revolucionado
cómo si no recordaran su función
o quisieran subvertirla o quisieran hacerme notar
que exiten que están ahí
a pesar de mí
o sin mí
(¿cómo es eso de un cuerpo sin órganos?)
soy un cuerpo sensible
y confieso haber sentido
lo inmenso, lo terrible 
esta vida
desbordada
que ya no quiero ni elijo
esta falta de bordes
no límites
sino bordes
no fronteras
sino bordes
costados vértices
pausa
momentánea
y activa

estoy súbitamente en un pérfil
contemplo el borde del pasado
el horizonte
el borde del futuro
la grieta,
las líneas que dibujan el árbol
los ojos aguados
aquellas manos presentes

todo lo bello ahora tiene densidad
las horas, cada segundo
se vuelve espeso
nunca antes, hasta ahora,
me había tocado vivir de esta forma

bienvenida


venida del desparramo
me rejunto
y resuelvo, y revuelvo

aprender a dejar algunos pedazos
afuera

(2007)

viernes, 27 de febrero de 2015

amarilla



ver pasar un barco
por la delgada línea del horizonte infinito

blando pliegue de tierra húmeda
engordado por la raíz o la piedra

aire en la arena atravesada
por el agua donde también habitas

un lamento amanecido
de lobos con hambre y tal vez miedo

la soledad en el desconjuro matinal

los eucaliptús
que necesitan de más agua

todo el aire que entre en uno
de dos inmensos pulmones

el corazón que duele
y la cabeza que arde

el corazón punza
y la cabeza pide

el cuerpo que goza y tiembla

el brillo de las lagrimas 
que ruedan amarillas

los ojos enrredados de rojo

la sangre y el río

el silencio y el furor de los ojos encendidos

el blandir lento de las manos
que tocan y tensan cuanto aman

un instante acaudalado:
vibra la cuerda que prolonga y repercute
músculos,
pensamiento 

presión y elongación de las células ,
movimiento

los brazos sostenidos,
extendiéndose al viento
y las venas exaltadas,
un encuentro

la voracidad que acosa ante 
la delicia y alimento 
que ofrece la existencia
en la creación

encontrarnos desnudos, 
se retuerce y desliza
el fuego,
una vela,
un sonido indeleble

correr bajo la lluvia
y ver los brillos de la arena
empapados por el beso del mar

ver mi cuerpo absorviendo la energía
multiplicada de dos cuerpos vibrando

bailar estirando los huesos
y encontrar tan cerca el abismo,
y tan cerca el nido

cerca uno
cerca dos

la contradicción que abarca, 
atanudos
desespero

el espejo verde donde nos miramos
encontrando la tormenta
tal vez calma

el enmudecimiento ante lo incomensurable
lo bello
y perfecto

el lenguaje inventado
para descifrar y sentir
sin decir el instante


murmullo de labios entreabiertos
y una respiración intensa
profunda
como heridas pasadas
y caminos enteros
que se iran a compartir
y partir
inquietos
serenos
amados

como lo que siento y extiendo
cotidano


(23/05/05)

martes, 6 de enero de 2015

PODER



Muy bien, antiguos soldados preparados en el frente de la pata cucheta…
Cuántos males haz hecho?
Incalculales, incalculables, señor.
Bien, cuántas cabezas haz pisado?
Yo 125 señor. 
Y yo 49. Estamos bastante bien entonces, ahora necesitamos pasar por el puente de hortencias, allí encontraremos unas 300 cabezas más que pisar.
Me niego señor.
Cómo es eso, no puede usted negarse, hacia allí vamos ya mismo, adelante, herrrmanosss.
No, no, las hortencias noooo. 
Mire exclavo, no se desgañite en vano, usted debe obedecerme y el atardecer no puede encontrarnos bajo ningún punto de vista aquí deliberando, debemos cortar unas 375 cabezas y hacer copular unos 200 cuerpos.

Las hortencias son de mi abuela.

Las abuelas no existen exxxxclavo, son un invento, una línea azarosa que se nos viene a adosar en la frente, qué culpa tiene uno de no haber nacido en un repollo.
Déjeme decir que en eso usted tiene razón, señor, bien me hubiera gustado venir en el pico de un pájaro y ser un mandríl.
Bien dejémonos de sueños, ahora es momento de actuar.
Hay que dar la vuelta, primero, tienen todos sus llantas llenas? Es hora de partir, en lo de la Mónica entramos, capturamos las herramientas necesarias y quedán todos advertidos que no pueden, bajo ningún punto de vista, escuchar la voz de la Mónica, ella intentará invitarlos a tomar la leche o jugar a los jueguitos pero ustedes deben negar con la cabeza sin mirarla, tomar las herramientas, montar sus bicicletas y salir.

Mónica es mi amiga dije yo aunque me sentía muy bien entre tantos chicos que me tratarán como un chico más.
No nos importa. Mónica no es amiga de nadie. Los amigos no son bien recibidos en esta misión. Ahora partamoss.

Y partimos, el sol caía ya casi. Hacía tanto calor. Que se nublaba el horizonte. Nadie estaba en la calle y mi pollera apenas se movía por el pedaleo de mis piernas en la bicicleta. No corría viento. No había agua cerca, el río estaba muy lejos de aquel mundo. Y entrar a una casa en busca de ella era cosa de muerte segura.

Andrés me miraba entre sus ojos de hojas de terciopelo. Dos ojos para abajo y estirados, le caía todo el pelo negro y suave en esas ranuras y el hueco de sus orejas. 
Andrés me miraba y miraba pero no me hablaba. Aquella misión no permitía que nos hablaramos para nada. Apenas si se encontraban las cejas, dientes y dedos para coordinar algún movimiento funcional a la consecución de nuestro destino como vengadores y reproductores de langostas y bichos bolitas. Alguno que otro también se específicaba en ranas y sapos.

Diez chicos partieron en sus bicicletas bajo el casi atardecer. Tenían entre 7 y 10 años. Llegaron a la casa de los viejos Almeida que desde que se había muerto la vieja él pobre dejo de tomar mate en la vereda, cerró las ventanas de par en par, dejó crecer el pasto del frente y nunca más saco la basura ni volvió a abrir la puerta, no se sabe bien que será de Augusto. Los chicos allí tienen su campo de batalla. Pero primero  debían hacer tres cuadras más hasta la casa del mécanico Roca padre de Mónica.

Fueron advertidos todos, nadie mira a la mónica. 
Este chico me tiene podrido. Quién carajo quiere mirar a la Mónica. Esta bicicleta de mierda siempre se me desinfla la rueda de atrás esa debe ser Marina que la está toqueteando cada vez que puede y nadie le dice nada, nadie cuida mi bicicleta, solo la cuidan a ella.
Ey exxclavo Andrés que le sucede está usted demasiado atrasado, en esta misión no se puede andar exxxxtrañando a la mamá. Hubo una risa baja que recorrió la boca de todos, yo los ví. Menos ella, ella no se rió. Es tan linda. No sé que hace con tantos chicos, seguro le gusta este bobo. Ese vestido amarillo me gusta tanto. Si me apuro y me pongo delante de ella y hago que miró para atrás para maniobrar le veo la bombacha… Tomar aire, tomar aire, está rueda de mierda.

Llegaron a lo de la Mónica. El freno de sus bicicletas levantó una nube de polvo que los cubrío a todos incluyendo a Mónica que estaba de blanco regando la vereda para sentarse a tomar el fresco de la nochecita en la puerta. Dos de ellos se bajaron y entraron al taller que estaba al lado.

Exxclavos acuerden sus instrucciones y esperan que yo ya vuelvo. Exclavo, usted, acompañeme.

Ey Uli, menos mal que viniste, la abuela dice que necesita que le vallas a comprar los remedios, además te toca pelar las papas. 
Exxclavos no la escuchen, no la escuchen puede peligrar nuestra misión.

Mónica siguió llamando a su hermano. Ulises corrió adentro del taller. Mónica saluda a su amiga, Anita.

No, no, no puedo saludarla, me van a echar. Seguro que está pensando que estoy acá porque me gustá alguno de los chicos… o peor, que me gusta el gordo de su hermano. A mí no me gustán estos chicos, a mi me gusta andar en bici.

Esta debe ser medio machona. Nunca saluda cuando está con los pendejos amigos de mi hermano, no sé que bicho le pica.

La Mónica no es tan linda. Este Ulises se mandá la parte porque es su hermana. Por eso tanta alaraca, se hace el presumido y nos trae hasta acá… qué le pasa a Anita, porque está tan colorada.

A mí me gusta la bici, me gusta la bici… Porqué Andres mira tanto a la Mónica, tenemos la orden de no hacerlo. A este también le gusta la Mónica? Foh, no safa ningúno de sus garras, el Ulises tiene la razón en eso, debe ser medio hechizera. 

Anita da media vuelta y se aleja por la calle que ya encendió sus luces amarillas. El aire le envuelve el cuerpo, su vestido amarillo ondula lóngitudinal. Ana cierra los ojos.

Exxclava! Exxclava! Hacia donde se dirige, todavía no hemos terminado la misión.

A Ulises le gustá Ana eso es lógico. Pero yo quiero a Ana hace mucho más tiempo que él. Además a mí me invito a tomar la leche y subir al techo de su casa.

Que quiere este gordo. Yo ya me quiero ir, no tengo ganas de molestar a las langostas. Además tengo un montonaso de sed ¡Voy a tomar agua! A ver si me deján hacer eso por lo menos.

Se va, se va, no, no puede ser. No quiero que se vaya. Mhn qué hago… Yo también tengo sed, me muero de sed, me muero de sed. Si. A ver si está guacha me ayuda.

Andrés imprimió fuerza, sus flacas patitas subían y bajaban a tal velocidad que se borraba el movimiento. Hasta que llegó junto a ella.

Ana, puedo ir con vos? Me muero de sed.
Ajah. Hace de más calor hoy, además este gordo me cae mal.

A él le pasará lo mismo que a mí… en realidad lo que más quiero es andar en la bici por todos lados, yo me iría hasta China…

Claro, claro, le cae mal, a mi también. Podríamos hacer nuestra propia misión, langostas y bichos bolitas hay en todas partes, yo sé uno con bichos canastas, si, si, le digo,le digo que hagamos una misión nosotros, la invito al campito de él Smith.  No, me- mejor le digo que me re gusto su terraza y que volvamos ahí otra vez… o mejor… ay me está doliendo la panza… respira, respira…

Ey Andrés, no querés que vallamos a andar en bici a otro lado, yo conozco unas cuadras allá atrás de la mueblería que están re copantes, tienen subidas y bajadas que te apretan y sacuden la panza. 
Eh? Sí, sí, vamos.

Ambos siguen hasta llegar a la mueblería. El cielo tiene muchas estrellas y la luna apenas está dibujada con un par de líneas. El aire de noviembre no alcanza a secar sus frentas mojadas. Las manos de Andrés van prendidas al manubrió. Ana lleva una rozandosé la rodilla. 

La pandilla que se ha quedado sin dos misioneros, ya están en los tapiales de los viejos, con un manojo de langostas que las hacen penetrarse una y otra vez, y después que se arranquen las cabezas. Ulises no deja de gritar a sus exxclavos que no paren hasta acabar con todas.


(2004)



jueves, 1 de enero de 2015

Andariveles Lejanos



andariveles lejanos,
tubos y estaciones llegando,
las palabras poco pueden simbolizar ante ciertos pensamientos,
por suerte
y desgracia,
la vida no tiene nunca nada que ver con un puñado de planes
inconclusos y exóticos.
despertar en la vida cada día,
dulces, suicidas,
jamás sabré dónde va a parar tanta zozobra y embrutecimiento,
la piel que pierdo y los pelos quedan flotando en el cosmos
del que provengo,
¿y los abuelos, mis abuelos?
a ellos les debo algo quizàs
un saludo de amor
y gracias.
no sé, se me ocurre ahora así
improvisando
que estoy torsida pues y sigo acá sin saber
¿me moriré así también?
los recuerdos desconcertantes
y la escritura caótica
son mi fuerte
¿pues de quién me oculto?
¿quién es mi enemigo?
el gato juega y sucede su sombra,
a mi entender,
el perro se lame.
cómo le doy fin a este palabrotaje
no hay fin,
hay puertas
ventanas
paredes
y martillos.

(2008)