jueves, 28 de mayo de 2009

qué es la vida




- ¿para vos qué es la vida? me preguntó con tono adolescente, pero de sabia niña.
- los días. la vida son los días. es esto.

....

- la vida es esto
señaló con sus brazos el entorno anochecido, los grandes árboles despiertos, las casas enanas y blancas, la calle en bajada iluminada por la luz pública
- la vida es esto, mi querida

...

frente al río, rodeada de una suerte de congoja existencial, escuchó claramente la voz de su padre que le decía
lo único irreversible en la vida es la muerte
esa misma noche un llamado telefónico
daba el aviso:
su hermano mayor acababa de morir asesinado en un local de la vía pública

...

una niña aferrada con piernas y brazos al torso y cuerpo de su padre grita desesperada, llora “no me quiero ir, no me quiero ir”, su madre está enfurecida y trata de arrancarla del cuerpo de ese hombre que alguna vez poseyó, esa mujer sufre de dolor y miedo y desesperación, esa mujer siente ira, el hombre sujeta a la niña e intenta calmarla, la mujer cada vez está más fuera de sí y grita cosas incomprensibles, grita dolor que se clava en la niña y la abre. la niña llora y grita cada vez más fuerte aferrada a su padre, una esfera roja y ensangrentada parece elevarlos,
es entonces que la niña grita: “YO NO QUIERO VIVIR MÀS”
tiene cuatro años
más tarde se acercan dos hombres y amenazan de muerte al padre, dicen que de no estar la nena presente le cortan la cabeza, pero la nena sí está presente y escucha
luego de un silencio y objetos rotos, consiguen llevársela

yo no quiero vivir más dice una nena de cuatro años en una feria de domingo, en una plaza protegida con árboles grandes y frondosos, y un sol estupendo


...

vuelvo en bicicleta y encuentro una multitud congregada en la cuadra de la casa en la que vivo hace casi tres meses, la multitud está conformada por habitantes del barrio, policías y sus autos, ambulancias y cada vez más, jueces, forenses, médicos, etc... y más y más vecinos y perros y amigos y niños bajo el sol del mediodía que curte las pieles
es exactamente la casa de al lado, mis vecinos, mis nuevos vecinos, algo ha pasado allí, algo tremendo
entro a mi casa, mi compañero está ahí con gesto desolado, como de espanto, con la mirada le pregunto qué pasa, él después de un silencio que ayuda a tragar saliva y cobrar fuerzas me dice
- se ahorcó el gurí
me cuenta que hacía menos de una hora que lo encontraron, lo encontró la novia, en la casa no había nadie pues el otro vecino trabaja en el almacén de la esquina. me cuenta que escuchó primero un ruido metálico estruendoso y pensó que lo habían rajado de un tiro, pero no, ese ruido fue de la puerta de chapa que la joven muchacha abrió de una patada después de ver a su novio a través de la ventana colgado del techo
ella lo desató y salió gritando desencajada, “está todo reventado, está todo reventando”
josé se llamaba. tenía 17 años y se ahorcó con el cable video, el cable que transmite la señal de multicanal. se colgó del pedazo de fierro que a veces está para sujetar los ventiladores de techo o una pantalla, en este caso no había nada de eso
se ahorcó en la noche, antes, si, avisó a todos, mañana me mato, pero nadie lo tomo en serio, ni tan literalmente
en el vidrio del espejo de la habitación le dejó escrito a su novia, junto al dibujo de un corazón, “ro te amo, no me olvides nunca”
josé estaba muy triste y muy cansado, mal de salud. hacía unos días lo habían echado de la tapicería en la que trabajaba, cayó una inspección fiscal y al ser menor de edad no lo podían tener ni en blanco ni en negro; a su madre no le importó, semanas atrás, cuando le dijeron que josé estaba vomitando sangre y necesitaba internarse. su padre falleció hace años. y desde hacía tiempo vivía con marcelo que lo acompañaba solidariamente.
marcelo ahora quedó solo en la casa.
ese mismo día contándome de josé, con la cara roja por el sol y los ojos partidos, pasándose una mano por la frente sudada, me dijo algo para adentro
- Que decisión que tomó.
hicimos un silencio hondo y reflexivo. había en esta frase, repetida varias veces, un sentir extraño, dolor profundo, pero sobre todo había respeto.
él siente respeto ante la muerte y su amigo. y yo aprendo.

...

íbamos los tres caminando, por el monte, un monte cercano a la ciudad, un monte tal vez irreal: inmenso, hermoso y deshabitado
íbamos tres observando, viendo crecer, olfateando, andando la tierra. recordando. comunidades nativas, mujeres y hombres que crecieron y anduvieron esos mismos montes, más inhóspitos y vírgenes. Recordando, qué pasó con ellos. comunidades violentadas, robadas sus tierras, sus sabidurías. recordando, qué paso con nosotros. el camino tenía cuestas en ambas direcciones.
por fin, luego de mucho andar por entre el verde y la tierra fértil, por caminos anchos y arcillosos, llegamos al lugar que estábamos buscando: un cañaveral. decenas y decenas de cañas de tacuara de dos y tres metros de altura danzaban con el viento, al adentrarse en ellas bailabas también, entonces cortamos unas cuantas cañas para los tomates y pimientos de la huerta. como niños exploradores, como descendientes espirituales de aquellos habitantes originarios.
mientras limpiábamos las varillas aparece no se sabe bien de donde un lujoso auto color gris metálico, con cuatro tripulantes bien trajeados, que frenan abruptamente casi pisándonos las puntas de los pies y la emoción, no se presentan ni saludan, no dan explicaciones de nada y pasan de primeras al maltrato, nos interrogan, de dónde somos, quiénes somos, qué queremos, nos dicen que esa es propiedad privada y que no volvamos nunca más, que si nosotros somos de ese barrio –bajada grande- tenemos que saber que eso es PROPIEDAD PRIVADA, el copiloto iba armado y nos miraba impaciente, con ganas de tirar, el fierro no llegaba a verse, no se vio nunca, pero iba armado y nos miraba, ante cualquier movimiento falso soltaba un par de balas, nosotros teníamos cuchillos en las manos, para cortar la caña y nada más, nos quedamos muy quietos, sin entender, yo sentí miedo, mucho miedo. los otros dos que estaban conmigo tardaron un poco en reaccionar. los tres quedamos paralizados.
y así se fueron, por el no lugar por el que llegaron.
al día siguiente narrando el hecho a un conocido nos comentó que ese lugar es “famoso” porque siempre “meten bala”, las pocas personas que se atreven a frecuentar el lugar para juntar cosas o llevarse de la cementera que hay ahí atrás, son bajados a balazos y nadie se entera, porque son más de los olvidados
las personas del auto aparentemente serían de la seguridad privada del lugar, no lo sabemos porque no se presentaron.
nos volvimos caminando, con las cañas, bajo el sol del atardecer. poco cansados y sintiendo una confusa tristeza, confusa por lo violenta.
- estos hijos de puta - mascullábamos. lo peor fue no haber podido decir nada en el momento. nos quedamos mudos, apenas si alcanzamos a decirle que estábamos cortando caña para la huerta
que cosa rara que es la vida.

...

dándose un beso reparador y amante él murmuro cerca, en su nuca, son los días, es esto, ya va a pasar, son los días. se abrazaron fuerte. hacía semanas que la angustia y el mal estar los corroía. el amor tomó ese momento y sus cuerpos calientes y jóvenes se apretaron como para sentir el corazón bien pegado. son los días murmura él. en ese mismo instante una frenada y un golpe seguido de alaridos de un perro los hizo mirar para afuera. era su perro el que acababa de ser atropellado en la esquina. en un principio fue un gran susto, el que se siente cuando uno cree que se aproxima una perdida, después sólo un fémur quebrado, veinte días de cachorro en reposo. y tal vez un futuro perro rengo.

...

con ojos grandes, resguardados por gruesas cejas y pestañas deslizándose en la noche otoñal, él me dice, no sin mover sus manos preciosas y blancas:
- la vida es un recorrido. no un momento... la vida es una sucesión, un recorrido.
y continua muy lentamente
- No se puede juzgar a una persona por un momento de su vida, sin darle importancia y lugar a lo que viene detrás, a lo sucedido hasta el momento en que uno se encuentra con ella...

me quedo pensando entonces... la vida es por lo menos un recorrido.

...

salgo algo apurada a la calle y se me caen las llaves al suelo. un hombre salido de algún lugar, de edad avanzada me grita jocosamente ¡ah, suerte, suerte, vas a encontrar algo! me lo repite varias veces mientras cruza la calle, yo sigo en la misma vereda. y mantenemos un diálogo de vereda a vereda. Yo le digo fuerte para que escuche
- ah! ¿dicen que cuando se te caen las llaves vas a encontrar algo?
El hombre mueve la cabeza y abre los brazos afirmando.
- ¿Qué hace la llave?
- Abre. Le grito yo haciendo el gesto con la mano como de abrir con una llave una cerradura. El se ríe contento por que yo estoy entendiendo. Los dos seguimos caminando, cada uno por su vereda y él insiste.
- ¿Y qué más? Esto lo dice dibujando con el dedo índice un circulo ida y vuelta en el aire
- Cerrar. Le digo sin titubear. A lo que él vuelve a responder con un gesto afirmativo.
- Pero a vos se te cayó sin querer, así que vas a encontrar algo...
Y los dos nos vamos sonriendo, cada uno por su camino. En ese momento tuve la convicción de que acababa de toparme con una divinidad en la tierra. Y quedé pensando en los caminos, los comienzos y aperturas; los cierres y finales.

...

¿de cuántos fragmentos, dimensiones y colores está compuesta la materia de la vida?
los entre de cada segundo, el movimiento de un minuto a otro, de una mirada a un sonido a una línea que se curva a una letra
los movimientos minúsculos y fractales, los mayúsculos y en red, los dispersos, los subyacentes...

...

(2007)

No hay comentarios:

Publicar un comentario