viernes, 24 de julio de 2009

locura

Es que una flor tardará en abrirse unos seis segundos o trescientos años hasta que despegues los ojos y veas que estoy mojada.
He sido regada tres veces en el día, dirá la flor.
Yo todavía estoy esperando que abras los ojos.
Un semicírculo o círculos concéntricos, o estrellas de mar, puedo trazar cuando bailo. Y si despidiéramos babas del diablo a través de los rayos de las ruedas de la bicicleta quedaríamos atrapados.
Estamos cortando la ciudad con nuestro andar. La partimos al medio en varios pedazos. Tal vez en dos, o en tres, o en cuatro.
No he visto algarrobos, ni álamos, y hace mucho, mucho, que no siento olor a pasto mojado. Y el río está murmurando de dolor, presiento.
¿Poner las piernas para arriba o la cabeza entre las piernas cuando se conversa con la muerte?
¿Qué cosa estás sintiendo en tu cuerpo? Será feo, será raro, pero vamos a investigarlo. Estás al borde. Si das medio paso más vas a caer. Y para atrás, no, no se puede dar pasos para atrás. Con los pies en paralelo y todos los dedos posados, presionas el piso justo en el equilibrio. Ahí podes dar unos saltitos pero el cuerpo tiene que estar flojo por completo.
Cuando cierro los ojos veo cubos, conos, círculos, rayas de colores, y un frío en los oídos se despide para afuera, las voces internas y externas se escuchan metálicas, y lo más preciado es el viento frío, el viento dando de lleno por todos lados.
Se acelera la velocidad vertiginosamente, estoy parada al borde del abismo ¿Estaré parada? Tal vez estoy hecha un ovillito. Pero escucho la música y tengo muchas ganas de cantar.
La flor está abierta como loca. Y es muy roja y suave. Yo la toco con las puntas nada trémulas de mis dedos.
Mi corazón está latiendo. Bum, bum, bum. No te olvides de respirar, respirá hondo, no te olvides de respirar.
¿Cómo puede ser que me olvide de respirar? Lo hago a menudo ¿De cuántas cosas más me olvido?
¿Un ciempiés tarda cuánto en llegar a la hoja que va a comerse? ¿Haz visto cómo se mueve la oruga? Así es que me muevo a veces y me gusta.
¿Veré alguna vez las tierras lejanas de mis sueños?
Mis alas están inmaduras. Pero ya no cabe llorar en estas esferas.
Me inspira la belleza. También me inspira el deseo y el no deseo. Me inspira mirar a los ojos. Me inspira sentir un golpe fuerte, bajo y hondo. Bum, bum, bom, bum. Me inspira la belleza de las cosas, su permanencia y fugacidad. Como un latido. Como un paso. Como un parpadeo. Como un desmayo. Como la misma muerte con la que converso, en sueños y despierta, cuando logro hacerlo.
Tendré que dedicar el resto de la vida que me quede a mí misma. Y compartirla conmigo que me extiendo hacia fuera, cercanamente y otras muy lejos, a los espacios inhabitables de locura y también de amor.
(2005)

2 comentarios:

  1. simplemente hermoso. abrazo la gre

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  2. veo que seguis escribiendo con la magia de siempre... le mando un abrazo, ratosa.
    nati cornes

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