martes, 31 de agosto de 2010

entierros


las formas que vivo buscando, y con  mucho esfuerzo,
para que no se vea la herida,
que se sienta un poco,
pero que no se vea, que no se sepa de ella
y sin embargo
la herida chorrea
se caga encima
l

vinieron los gurises a pedirme el bomerang. uno de ellos tenía una gomera
- che, no le tiren a los pajaritos ni a los gatos.
- no, si no le tiramos a los gatos, me dijo y se sonrió
-bueno a los pajaritos tampoco. tirenlé a algo que no tenga vida.
- a las víboras, me dice uno entre preguntando y decidido
- no, a las víboras tampoco, si están vivas. busquen algún blanco que no se muera.
- le podemos tirar a la aceitera y si se cae nos cagan a palos.
-uh mejor no, a otra cosa, pero algo que no se muera, porque pobres los pájaritos que lindo como cantan y los colores que tienen por qué los van a matar
- si a la mañana también cantan, viste?... dice el que tiene la gomera en la mano
bueno les dí el bomerang y se cruzaron a la regor a hacer unos lanzamientos. yo sentí que mis argumentos habían sido bastante estúpidos pero sinceros.

ayer se murió mi gato cabezón, no sé si lo atropeyó un auto o una moto o le dieron un gomerazo o un patadón o se comió un escuerzo. la cuestión es que llegó listo con algo adentro inflamado o suelto desprendido.... llegó agonizando tipo 6. para la una de la mañana ya se había muerto. la parra, la perra nueva, le ladró en el momento. ciruela, la hermana del finado cabezón, ahora lo busca.
la semana pasada mi perra chuva, murió atropellada por un carro de polícia. la tuna, su madre, le ladraba al perro muerto en el costado de la acera. el jengibre, el tío de la difunta, me vino a avisar.
así pues dos entierros de animales negros en dos semanas.
y unos días de pestes.

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