jueves, 22 de septiembre de 2011

Salgamos de aquí


Ocho meses lunares compartiendo vivienda,
es conmovedor, soy un contenedor.
Hasta de pelos y uñas se está llenando, lo puedo sentir.
Él baila conmigo.

***

Los otros días tuve una revelación: lo que aprendo con la práctica lo comprendo más fácil...
Después pensé que tal vez esto podía aplicarse sólo a las cosas concretas,
y no, por ejemplo,  a una idea filosófica.
Sin embargo, es a través de momentos tangibles y presentes
como dar un paso, girar,
mirar un rincón,
oír un sonido de fondo, suspender en el aire los huesos de la mano,
donde vislumbro verdades, ideas, sensaciones que tienen que ver con algo no concreto,
no traducible, no práctico...
En cambio, si alguien me lo explica o lo leo, es otra la forma en que este concepto se mete en mí.
Podría ser la diferencia (se me ocurre ahora a causa de mis últimas lecturas y mi realidad concreta) entre la introducción de oxcitocina sintética por vía intravenosa (el famoso goteo)
que acelera las contracciones y provoca el parto, lo que lo hace doloroso. A la producción natural y fisiológica de la oxcitocina (la también llamada hormona del amor) que hace no sólo que una tenga los efectos físicos de la droga, es decir, contracciones, dilatación, relajación, sino que además te ayuda a sumergirte en otro mundo, amaroso e íntimo que necesitamos para parir con placer.
Quiero decir, llegar a una idea desde el cuerpo, el acto, el movimiento, el golpe, la vibración, el contacto, tiene un recorrido muy diferente,
una forma de asimilación y entendimiento muy distinta a leer o incorporar intelectualmente esa misma idea.
De hecho nunca va a ser la misma idea...
Sin embargo con esto no pongo lo experimental/vivencial por sobre lo intelectual/racional,
no son dos fuerzas opuestas,
por cierto que en este momento escribo porque siento un deseo profundo de traducir y direccionar una maroma de sensaciones y experiencias.

Estoy  hablando desde mí experiencia neta en el movimiento, la danza, la capoeira, en la bicicleta, la sexualidad,
y en un trabajo práctico y cotidiano con el tejido,
sin pasar por alto la circunstancia de vivir con muy poco dinero,
hecho que me conecta directamente con el despojo y el desapego.
 No necesitar tanto...
y lo que se precisa, pues, hacerlo una misma.

Quiero decir que la danza, el telar y la falta de dinero me han colocado en la vida de otra manera.
Lo autogestivo es contagioso. Creo y espero.
Este mundo es ruin. Pero qué nos queda.

Lo cierto es que si no queremos repetir ni multiplicar estructuras pues NO LO HAGAMOS
No trabajemos de algo que no nos gusta o nos humilla
No nos quedemos solos
No seamos esposa y esposo
No compremos todo  (una mínima propia elaboración, aunque sea de algo de la cantidad consumida por día)
No consumamos el mundo
No vayamos tanto al médico ni tomemos tantos remedios.
No desconfiemos tanto
No lo aceptemos todo como viene

Vivimos bajo la idea de te doy porque me das y viceversa,
además de la culpa,
de vivir en falta,
del sacrificio, el castigo y la recompensa.
El triunfo y el fracaso.

Las ausencias y la estupidez duelen.

Hay mucha gente anestesiada o haciéndose la que no ve, y la vida les pasa igual.

No es tan importante lo que cada uno crea en particular, creo que lo relevante es la relación.

Yo siento ese dolor en el pecho. Lo siento cada vez que alguien que amo sufre,
cada vez que alguien muere o pienso que puede morir,
cada vez que veo a una persona muy pobre revolviendo la basura y comiendo de ahí.
El mismo dolor que me provoca ver a un rico bajarse de su camioneta y pisar el mundo como si fuese suyo,
porque lo puede comprar, de hecho lo compra.
Lo siento cuando veo la ciudad sembrada de plástico, pájaros de plástico, flores de plástico, alimento de plástico, amor de plástico...

Pero de todas formas estas explicaciones del dolor en el pecho son simples.
El dolor está en hechos todavía más complejos y sutiles,
pero eso ya forma parte de mi propio trabajo personal.
No puedo endilgarselo a otro,  o responsabilizar al sistema.
SALGAMOS DE AQUÍ.
Salí de ahí.
Correte.
Date la vuelta.
Esquivá.
Oponé resistencia.
Enfrentá.

La primavera está llegando a Paraná. O Paraná está llegando a la primavera.
En un pedazo de tierra de Bajada Grande hay flores abiertas que a veces se cierran.
Eso estoy intentando comprender.
Abrirme y cerrarme.

También creo en lo autogestivo,
creo en encontrarse para hacer algo,
en la celebración,
y el juego.

Todo esto no responde las preguntas. No aclara las dudas.
Esto solamente me da algunas pistas. Algunos trampolines.

No te golpees la cabeza con un martillo. Ni le des a otro el poder del martillo.

Demolé una pared o armá una puerta para entrar y salir.
¿Qué cielo querés conquistar?
¿Qué querés ganar?
¿Quién querés que te nombre?
El éxito es afuera.
La búsqueda va por dentro. Nadie te va a premiar ni condenar.

Afuera es el otro. El otro para darse las manos. Para intercambiar.

Casi todas las noches sueño pesadillas. Soy una cloaca.
Pero no quiero quedarme clavada ahí. Tampoco lo ignoro, tampoco lo desconozco.
Hay un montón de desecho en mí, un montón de fantasmas. De dolores anquilosados. Miedos.
Pero ¿qué nos queda?

Yo no quiero morirme.
Entonces ya que estoy acá, que sepan que voy a buscarle la vuelta, la revuelta, la alegría y la libertad!

El desafío está puesto ahora en la velocidad. El mundo va muy rápido.
Mi velocidad es otra, es discontinua, no se produce en grandes cantidades, ni se exporta. no triunfa en el mundo.
Es interna, se tensiona y relaja y explota y vuelve a llenarse.
mi velocidad contiene mi existencia, ahora compartida.

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