miércoles, 7 de mayo de 2014

Sal de tú curso



Esta es una manera muy particular de registrar las partículas en el tiempo. Vienen a mí, en qué viajan.
Este pulso que se exhala y camina, es un pulso latido a toda velocidad y saboreado. Lo pruebo con la piel de las axilas, con el clítoris, con los pies. Pruebo el pulso este con mi orejas que zumban y surcan trayectos.
Pienso que siempre es bueno que se multiplique, el agua brota y el abismo se llena de luz cenital.
Uno, dos, tres vacíos... Qué más dá, quién más dá... Hemos abierto y vaciado las represas, las derribamos a lengüetazos incoherentes.
Mis pliegues amargos, tus estepas saladas, nuestros huecos agrios, dulces escondites. Atrás de abajo y afuera de arriba, por el costado de adentro.
Capaz que de esto se trataba aquello a lo  que queríamos llegar.
Y una vez aquí, abierta al medio, ya no soy.
El rostro es un enigma que muere y renace, muere y renace. Ahora, ahora, ahora.
Enhebré un hilo que nunca más se cortará, es continuo y teje tu iris con mi útero, nuestros dedos con los huesos, los anillos, las ventanas.

También sé que he sido de muchas maneras y esta memoria quiero que viva en mí como un animal caliente y vagabundo. Siempre.

Esto no  es una sucursal de lo alternativo
Tú arte nativo
Tú sal
Tú vino
Sal de tu curso
Ahora.

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