viernes, 27 de febrero de 2015

amarilla



ver pasar un barco
por la delgada línea del horizonte infinito

blando pliegue de tierra húmeda
engordado por la raíz o la piedra

aire en la arena atravesada
por el agua donde también habitas

un lamento amanecido
de lobos con hambre y tal vez miedo

la soledad en el desconjuro matinal

los eucaliptús
que necesitan de más agua

todo el aire que entre en uno
de dos inmensos pulmones

el corazón que duele
y la cabeza que arde

el corazón punza
y la cabeza pide

el cuerpo que goza y tiembla

el brillo de las lagrimas 
que ruedan amarillas

los ojos enrredados de rojo

la sangre y el río

el silencio y el furor de los ojos encendidos

el blandir lento de las manos
que tocan y tensan cuanto aman

un instante acaudalado:
vibra la cuerda que prolonga y repercute
músculos,
pensamiento 

presión y elongación de las células ,
movimiento

los brazos sostenidos,
extendiéndose al viento
y las venas exaltadas,
un encuentro

la voracidad que acosa ante 
la delicia y alimento 
que ofrece la existencia
en la creación

encontrarnos desnudos, 
se retuerce y desliza
el fuego,
una vela,
un sonido indeleble

correr bajo la lluvia
y ver los brillos de la arena
empapados por el beso del mar

ver mi cuerpo absorviendo la energía
multiplicada de dos cuerpos vibrando

bailar estirando los huesos
y encontrar tan cerca el abismo,
y tan cerca el nido

cerca uno
cerca dos

la contradicción que abarca, 
atanudos
desespero

el espejo verde donde nos miramos
encontrando la tormenta
tal vez calma

el enmudecimiento ante lo incomensurable
lo bello
y perfecto

el lenguaje inventado
para descifrar y sentir
sin decir el instante


murmullo de labios entreabiertos
y una respiración intensa
profunda
como heridas pasadas
y caminos enteros
que se iran a compartir
y partir
inquietos
serenos
amados

como lo que siento y extiendo
cotidano


(23/05/05)

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