miércoles, 13 de septiembre de 2017

wo man


una vez
piropeé  a un hombre sauce, lo besé hasta atravesarnos, revolvimos una pasión que duró años. y dimos nuestro fruto a la tierra.

después conocí a una chica que tenía la suavidad de no sé que bicho de la naturaleza y unos ojos galácticos. hicimos el amor. nos reímos hasta por los codos...

las sensaciones en el cuerpo no las puedo clasificar o justificar
siempre se trata de la misma piel que es la que ama y amó.
(cuando digo amar digo que el mundo, con su tiempo y su espacio empieza y termina ahí, no hay otra cosa, puro presente)
no es que de repente te pones un traje de heterosexual, bisexual, homosexual, transexual, womansexual.
no existen tales trajes para mí
no me los ha confeccionado ninguna sastre.
somos muchos metros de cuero, 
todo un cuerpo físico que siente con todos los cuerpos, las cuerpas
más los campos y su reverberar fehaciente

me crispa la necesidad de querer pertenecer a uno u otro lado. y definir el laberinto del deseo, del despojo. 
el desequilibrante oficio de vivir en las fronteras.

quiénes son todas estas tías fóbicas y encerradas que gritan y me muerden el lado de adentro,
se hacen torrejitas de seso y las mandan por los tubos neuronales a todas las células y sensoperceptores

¿qué siento? ¿plácer? 
¿siento miedo?
¿estoy acá o allá?
¿qué soy? ¿qué me gusta dejar?
¿quiero formar familia?
¿quiero apretar en la calle? ¿andar desnuda o con una espada?
¿quiero pertenecer a un grupo?
¿quiero la polígamia? ¿la monogamía? ¿la facebockgamia?
¿quiero compartirme/te/nos?
¿quién soy?
¿soy hombre? ¿soy mujer?
¿soy un pollo, una lechuga?
¿soy? 



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